Por Alejandro Ãlvarez Iragorry
Las personas que hemos tenido el privilegio de contar con una educación universitaria adquirimos a través de ese proceso la responsabilidad y la obligación de utilizar nuestro conocimiento para el bien común.
Esto es más cierto en Latinoamérica donde las universidades públicas (y algunas privadas) representan un enorme esfuerzo social para superar los obstáculos del subdesarrollo a través de la generación y aplicación del conocimiento cientÃfico, técnico y humanÃstico.
Esta responsabilidad nos impone mirar con ojo crÃtico, aunque con respeto, a nuestras universidades para evaluar su desempeño como instituciones que se deben a la sociedad que las apoya y les da sentido a su existencia.
BoletÃn El Tuqueque 9.pdf