• Clima21 anuncia creación del Observatorio Venezolano de Derechos Humanos Ambientales para la prevención y la exigibilidad

    Caracas, 10 enero 2022. – NP/ Clima21 anuncia el lanzamiento de su programa Observatorio Venezolano de Derechos Humanos Ambientales (OVDHA) que tiene como finalidad realizar monitoreo, análisis y difusión de las situaciones ambientales en el país y sus efectos sobre los derechos humanos. Estas actividades permitirán establecer una base firme para procesos de incidencias, educación y comunicación para evitar la invisibilización de estos temas en el país.

    Alejandro Álvarez Iragorry, biólogo y coordinador de Clima21 explica que el observatorio mostrará de manera pedagógica y permanente, cómo en Venezuela en los últimos años se ha producido una aceleración de los procesos de deterioro ambiental y que debido a la ausencia de información suficiente, actualizada y accesible sobre temas ambientales se ha generado la afectación de derechos humanos y además, no se define o identifica la necesidad urgente de implementar propuestas para la gestión ambiental y defender los derechos humanos ambientales.

    El activista, enfatizó que el OVDHA busca monitorear y difundir información pertinente y fidedigna de la situación ambiental con enfoque de derechos humanos, ya que este material puede ser usado tanto por Clima21, como por otras organizaciones e instituciones nacionales e internacionales para así lograr fundamentar denuncias, divulgar, incidir políticamente, educar, acompañar y apoyar las luchas de las comunidades locales por sus derechos.

    “Este programa de Clima21 sin duda, conectará a diversos actores sociales, tales como: investigadores, comunicadores, miembros de organizaciones ambientales y derechos humanos, así como a personas preocupadas en realizar acciones de documentación y promoción de la defensa de los derechos humanos ambientales”.

    Red de monitores de derrame

    Una de las varias acciones que el OVDHA realizará es el monitoreo continuo de los derrames petroleros que ocurren en Venezuela. Esta actividad se efectuará a través de una metodología de registro de la información que fue diseñada por medio del apoyo constante de una Red de Observadores de Derrames Petroleros.

    La Red estará conformada por personas y organizaciones capacitadas y comprometidas a recopilar e intercambiar información fidedigna y verificable sobre los eventos de derrames en todas las zonas donde existan operaciones de la industria petrolera venezolana, afirmó Álvarez, al tiempo en el que comentó que la acción permitirá que el trabajo de monitoreo sea un proceso participativo y de compromiso ciudadano con el ambiente y los derechos humanos.

    “A la vez la Red, promoverá la realización de acciones locales para la defensa de los derechos humanos ambientales y será la base para la creación de otras redes de observadores en otros temas ambientales”.

    Fomentando conciencia en derechos ambientales

    Para Clima21 la educación es una sus prioridades ya que parte de la convicción de que solamente personas bien educadas e informadas en estos temas podrán tomar decisiones y participar eficientemente en los cambios necesarios para lograr ver garantizado el derecho a un ambiente sano, seguro y sostenible, por tal motivo, Álvarez indicó que para que la educación sea efectiva, se debe fundamentar en información fidedigna y pertinente.

    “La información recogida por el OVDHA será el insumo principal para promover procesos de incidencia política que cambien la actual situación de destrucción ambiental que estamos sufriendo. Es claro, que todo proceso de incidencia nace de conseguir que una determinada situación sea considerada por un amplio sector de la población como un problema que les afecta y que, por lo tanto, debe ser resuelto. Por ello, con esta iniciativa buscamos incrementar el número de personas que se comprometa a actuar para conseguir soluciones.”

    Finalmente, el activista señala que aun cuando frecuentemente se omiten y se silencian las consideraciones ambientales de muchos de los análisis realizados sobre la Emergencia Humanitaria Compleja que sufre el país millones de personas están siendo afectadas.

    “Son muchísimas las personas que están siendo impactadas de manera grave por la escasez y la mala calidad del agua, por la contaminación del aire, el agua y los alimentos, por la destrucción generada por los desastres socionaturales, la pérdida de la capacidad de la tierra de producir alimentos, por la destrucción de los ecosistemas naturales que los sustentan, el incremento de enfermedades transmitidas por vectores, así como por el avance de los efectos del cambio climático y varios de estos problemas son tan graves que están poniendo en riesgo el derecho a la vida, la salud, al trabajo, a la vivienda, a la educación y muchos otros derechos”.

    El OVDHA es una acción que invita a participar y conocer de cerca los procesos de democracia ambiental. Además, contribuirá a fundamentar los diagnósticos, planes y proyectos necesarios para transformar la situación actual y encaminar el país hacia una sociedad sostenible, ambientalmente responsable y respetuosa de la vida en todas sus formas.

    La invitación es a seguir sus redes sociales en Twitter, Facebook e Instagram como: @OVDHA_

  • Fundación Tierra Viva: buenas nuevas para la atención integral de comunidades warao

    Desde 1998, Fundación Tierra Viva ejecuta proyectos y actividades orientados a mejorar la calidad de vida de miembros de las poblaciones warao del Delta del Orinoco, en el estado Delta Amacuro. En esa labor, y en alianza con sectores públicos y privados, en los últimos años hemos emprendido acciones para beneficiar a más de 300 artesanas y sus familias de ocho comunidades fluviales, y a comunidades de sectores de Volcán, en Tucupita. Con ello hemos posibilitado el trabajo digno y la generación de ingresos a partir de la artesanía y el trabajo ancestral, y apoyado en procesos formativos para el acceso a agua potable y de esta manera disminuir las enfermedades hídricas.

    Finalizando el 2021, tres nuevos apoyos se han obtenido para trabajar en la atención integral de los miembros de 16 comunidades warao, ocho fluviales y ocho terrestres en temas relevantes para mejorar su calidad de vida, como son salud, el acceso a agua potable y la generación de capacidades para la producción de alimentos.

    Los proyectos ”Salud para comunidades warao”, financiado por la Fundación Venezuela Sin Límites, “Maraisa”, financiado por Chevron y “Agua, salud y medios de vida para comunidades warao” financiado por el Fondo Humanitario de Venezuela, permitirán al equipo de Fundación Tierra Viva ejecutar acciones que faciliten la implementación de nueve jornadas de salud, que beneficiarán principalmente a niños, mujeres y adultos mayores, capacitar para la producción de alimentos con criterios agroecológicos dentro de las unidades productivas de 230 familias, apoyar en el acceso a agua potable para hogares y comunidades a través de la capacitación sobre métodos de desinfección, además de proporcionar filtros para la purificación del agua, otorgar redes y otros aparejos de pesca para mejorar la ingesta de proteínas, perforación y activación de dos pozos artesanales de agua de carácter comunitario en Volcán y apoyar a la Oficina de Atención al paciente indígena del Hospital Luis Razetti.

    A través de esos proyectos, y las diversas estrategias, serán beneficiados de manera directa a 7.600 warao, y de manera indirecta a otros 3.350.  En su conjunto esto representa más del 20 % de la población warao, la segunda etnia más numerosa de Venezuela.

    Con estas alianzas, y otras que construimos y fortalecemos para apoyar a las artesanas warao, y para la gestión del recurso agua, Fundación Tierra Viva contribuye con la atención de los principales problemas de esta etnia y en el mejoramiento de su calidad de vida.

    • Fundación Tierra Viva
    • @TierraVivaVzla (Twitter e IG)
    • www.tierraviva.org
    • Contacto: Alejandro Luy, alejandro@tierraviva.org
  • Fundación Tierra Viva recibe apoyo del Fondo de Inversión Social de Venezuela Sin Límites

    Gracias a la inversión social 18 ONG resultaron ganadoras en la edición XVII del Fondo de Inversión Social y comenzarán la ejecución de sus proyectos en el mes de enero del 2022.

    La Convocatoria 2021 del Fondo de Inversión Social, busca contribuir con el desarrollo estratégico de nuestro país, impulsando el trabajo incansable que día a día realizan las organizaciones no gubernamentales (ONG) registradas en nuestra red, con la intención de generar un portafolio de proyectos innovadores estructurados en la metodología de Marco Lógico que puedan acelerar su potencial, como instituciones, e impactar en las áreas de salud y educación.

    Esta convocatoria se dividió en 4 fases: convocatoriapre-selección y capacitacionescomité técnico y capacitacionesvotación pública y jurado; en cada una tuvimos la oportunidad de impulsar el fortalecimiento institucional.

    La última fase, votación pública y jurado, se llevó a cabo desde el 5 y hasta el 12 de noviembre, donde cada una de las organizaciones realizaron un pitch virtual que fue expuesto una plataforma de votación en nuestra página web y donde gracias al esfuerzo en conjunto se logró la participación de 19.967 usuarios, interesados en apoyar las causas sociales de las ONG participantes y sumar con su voto.

    Por último se llevaron a cabo las sesiones de jurado, donde contamos con la participación de importantes personalidades, comenzando por nuestra presidenta y fundadora Mireya Cisneros; Luis Bernardo Pérez, Presidente de Digitel; Mercedes Hernández
    VP Comunicaciones y Conexión Social de Digitel; Juan Carlos Sánchez, VP de Mercadeo de Digitel; Manuel Gómez Director de Educación Ejecutiva del Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA); Jaime Lodeiros, representante en Venezuela de Ayuda en Acción; Camilo Hoyos, Director Ejecutivo de Fundación Gratitud, Graciela Beltran Carias, periodista; Sergio Dahbar, periodista; Magdalena de Luca CEO de Corporación Sybven; Patricia Kheler y Paula Toledano, Directoras de Unidos en Red.

    Sus intervenciones nos permitieron clasificar y evaluar cada proyecto desde su experticia y contemplar la capacidad de la institución para ejecutar el proyecto, sostenibilidad y resultados a corto, mediano y largo plazo.

    A Fundación Tierra Viva se le aprobó el proyecto “Salud para las familias warao” cuyo objetivo es mejorar la calidad de vida de la familia warao en el Delta del Orinoco mediante prevención y tratamiento de enfermedades, que será ejecutado a partir del mes de enero de 2022.

    También fueron ganadoras las siguientes organizaciones:

    A.C Concentroccidente
    Acción Solidaria en alianza con Fundación Váyalo
    Asociación Civil Educativa Pequeños Científicos
    Asociación Venezolana para el Síndrome De Down (Avesid)
    Fundacion Aid for Aids
    Fundación Alzheimer De Venezuela
    Fundación del Niño que Amerita Protección Alternativa
    Fundación Don Bosco
    Fundación Impronta
    Fundación Madre María Luisa Casar
    Hogar Bambi Venezuela
    Instituto Venezolano para el Desarrollo Integral del Niño
    Juventud y Trabajo Asociación Civil para la Capacitación Laboral
    Opción Venezuela A. C.
    Socieven, Sordociegos de Venezuela, A. C.
    Somos Comunidad A. C.
    Superatec, A. C.

    Estas organizaciones comenzarán a ejecutar sus proyectos en el mes de enero de 2022.Etiquetas: CampañaEducaciónE

  • Plantados. Manifiesto en defensa de los árboles de Caracas

    Por Coalición en defensa de los árboles de Caracas

    El siguiente texto es el manifiesto de la plataforma/coalición en defensa de los árboles de Caracas, leído el sábado 27 de noviembre de 2021 antes de iniciar la caminata ciudadana contra la tala y las agresiones al arbolado urbano de los distintos municipios de la capital.

    Un árbol no es una simple máquina de oxígeno.

    Es mucho más que un proveedor de refugio y alimento.

    Es más que una promesa de fuego.

    Un grupo de árboles es mucho más que un paisaje.

    Más que una ocupación temporal del suelo en espera de nuestras máquinas.

    Son símbolo nítido —sin voz— del ciclo de la vida.

    I

    Hoy, 27 de noviembre de 2021, después de ser testigos directos de una sistemática agresión a los árboles de Caracas, después de ver cómo se incrementan impunemente estas agresiones a través de redes sociales y medios de comunicación, muy diversas organizaciones y personas hemos decidido expresar con voz fuerte y clara, desde la calle, nuestro rechazo a esta feroz cruzada arboricida en los cinco municipios de Caracas, que además impacta a muchas otras ciudades venezolanas. No debe haber habitante de esta ciudad que no haya presenciado la eliminación de uno o de muchos árboles en los últimos meses en nuestra ciudad. 

    Hemos visto caer árboles longevos y jóvenes, árboles catalogados como patrimonio y “anónimos”. La masa arbórea de Caracas disminuye de manera sostenida. Hemos visto el arrase de centenares de árboles en los bordes de las autopistas, primero con la ampliación de carriles —anacrónica gesta desarrollista que sigue entendiendo al automóvil como protagonista del espacio público—, y más recientemente la suplantación de árboles adultos por palmas, en un claro gesto de banalización de nuestro paisaje y discontinuidad del hábitat de la diversidad de fauna.  

    Pero esas agresiones no se han limitado a los bordes de la autopista. Se ha extendido por avenidas y calles de la ciudad. Casi a diario el sonido de la motosierra nos perturba cerca de casa o desde el altavoz del celular denunciando una nueva tala en algún lugar de la ciudad. Suele ser este ruido feroz un alerta que nos conmina a defender nuestros árboles, un paso atrás de los perpetradores que, en grosera exhibición de poder, nos convierten en espectadores de lo irreversible: la tala, el desmoche, la poda severa, la desfiguración, la ridiculización del árbol. 

    II

    Quienes convocamos hoy a esta acción sabemos la importancia de las podas para mantener y minimizar los riesgos que suponen los árboles en contextos urbanos. Por eso exigimos que estas y los tratamientos fitosanitarios se hagan de manera periódica y responsable, con personal técnico formado para ello. Pero eso no es lo que estamos presenciando. Lo que se registra son podas salvajes, desgarramientos, desequilibrios, mutilaciones. Después de muchos años de abandono sin realizar el mantenimiento adecuado que necesitan los árboles en la ciudad, instituciones y particulares arremeten reduciendo y eliminando árboles sanos y algunos que aún estando enfermos podrían ser salvados. No impera la lógica de sanar y proteger. Les resulta “más económico” arrasar que cuidar. Y en este arrase se eliminan. 

    En muchos casos en que algunos árboles se etiquetan de “riesgosos”, no se han realizado los estudios de rigor, con especialistas que justifiquen técnicamente una poda severa o una tala, sino que se levantan permisos para proceder a su eliminación, casi siempre sin siquiera resarcir el daño plantando nuevos árboles en el lugar, sino dejando la evidencia de su vacío. Una visión superficial del valor de los árboles en la ciudad, convertido en poder de aniquilación ejercido con saña. A veces ni excusas hay, sino caprichos: “me tapa la vista”, “trae zancudos”. Y recurrentemente se echa mano al mismo catálogo de justificaciones: “este árbol es viejo”, “este árbol está enfermo”, “este árbol rompe tuberías y aceras”, “este árbol daña nuestros vehículos”, sin buscar alternativas para salvar el árbol y a la par resolver estos problemas.

    ¿Los árboles suponen un riesgo en la ciudad? Muchísimo menos que el de otros elementos que escandalosamente hemos normalizado en la vida urbana: siniestros viales y arrollamientos por exceso de velocidad, permisividad en el uso de armas, malas prácticas constructivas, ausencia de mantenimiento de instalaciones, aguas servidas desbordadas hacia la calle. Ninguna de estas amenazas a la vida común, reales y constantes, se atacan seriamente. Pero de pronto surge la fiebre de encarar el “riesgo” de los árboles de manera expedita y radical. 

    III

    Ante la debilidad institucional y la ausencia de una visión de sostenibilidad urbana, las alcaldías por la vía de los hechos parecen haber delegado el rol de proteger el arbolado en terceros, contraviniendo el espíritu del Estado como garante de nuestro derecho a un ambiente sano. Se delega esta gestión sin mayores contrapesos ni supervisión. En muchos casos se trata al arbolado como un bien descartable. Y a pesar de que buena parte de las podas en algunos municipios los ejecuta una empresa de recolección de desechos, los árboles no lo son. 

    Si nosotros los ciudadanos no ponemos una parte de nuestros esfuerzos en el fortalecimiento de las instituciones que deben proteger nuestros árboles a escala local, estadal y nacional, si no desarrollamos una acción pedagógica sostenida, en todos los ámbitos posibles, pero sobre todo en las escuelas, poco lograremos reforestando la ciudad, pues de antemano todos los árboles que sembremos quedarán bajo sospecha y amenaza. Mientras se les siga tratando sin criterio técnico, sin sensibilidad, sin agradecimiento, tarde o temprano sucumbirán ante el poder de la motosierra.

    IV

    Más allá del malestar ante la arrogancia de quienes creen que podemos subsistir sin árboles, estamos convencidos en el poder ciudadano para reforestar. Se hace necesario acompañar, como veedores de la acción institucional, su exigua acción en defensa de los árboles que ha hecho que las direcciones de Áreas Verdes devengan en Grises. Debemos exigir receptividad al monitoreo técnico de árboles en los espacios públicos, y menos a las voces que gritan “¡talen ese monstruo!”. Los ciudadanos organizados estamos ganados a participar en jornadas de siembra serias y no en comparsas verdes de última hora. Queremos discutir políticas y programas con alcaldes y concejos municipales. Queremos hacer contraloría en los programas de poda y reforestación. Queremos apoyar con acciones pedagógicas. 

    Ahora mismo no existe visión de sostenibilidad ambiental en Venezuela en la inmensa mayoría de instituciones. Ni en el sur de nuestro país, ni en nuestras costas, ni en nuestras islas, ni en nuestras ciudades. Es indignante —ante la notoriedad de las agresiones— que algunos recién se enteren de que se están talando grandes árboles en Caracas. Los permisos para talar esos grandes árboles —muchos en veda— los suele otorgar el Ministerio de Ecosocialismo, que a estas alturas se nos antoja más Ministerio para la Tala y otras Agresiones Ambientales.

    V

    Esta coalición de organizaciones se plantea seguir en esta línea: 1) contención ciudadana ante el arrase y monitoreo de nuestros árboles; 2) participación en la reforestación como forma de reparación del daño; 3) acción pedagógica hacia instituciones y comunidades; 4) presión estratégica para que las instituciones recuperen y asuman su rol de protección del arbolado urbano como parte de una política integral de sostenibilidad. Nos estamos planteando más acciones desde este auspicioso encuentro de gente con conocimiento técnico, sensibilidad y voluntad para actuar.

    Más allá de lo meramente reivindicativo, habría que comenzar a ver los árboles, no como simple factor que beneficia a los seres humanos —con oxígeno, alimento, sombra—, sino como elementos constitutivos de un sistema que exige nuestro respeto, incluso en un contexto tan antropocéntrico como la ciudad. Sabemos que no es esta la primera oleada de agresiones a nuestros árboles. Desde su fundación colonial Caracas ha construido esa terrible impronta del arrase, que suele latir fuerte desde las esferas de poder. 

    Pero en medio de esa lógica depredadora también tenemos el legado de notables defensores de una vida urbana en la que los árboles son mucho más que paisaje: son garantes del equilibrio, de los ciclos del agua, del ciclo de la vida. Tanto en la escala de la esquina y la calle que habitamos, como en la escala planetaria, en la que son evidentes los estragos por el cambio climático, del que no estamos a salvo. Esta coalición que hoy se planta en defensa de los árboles de Caracas humildemente se inscribe en esa otra corriente: la de la lucha contra el cambio climático, la de quienes protegen como contrapeso a la fuerza del arrase, acá y en muchos rincones del planeta.

    Fuente Prodavinci

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