• Sinergia presentó el informe de seguimiento a la Agenda 2030

    ¿Es posible el Desarrollo Sostenible en Venezuela, reconociendo el conflicto, atendiendo la emergencia humanitaria y construyendo paz?

    En el marco de la Semana Global por los Objetivos de Desarrollo Sostenible ODS, que se desarrolla desde el 15 al 26 de septiembre, la red de organizaciones de la sociedad civil venezolana SINERGIA presentó su informe de actualización al Seguimiento de la Agenda 2030 en Venezuela.

    Deborah Van Berkel, presidenta de Sinergia, señaló que distintas organizaciones y actores de la sociedad civil venezolana, desde que la Agenda 2030, fue impulsada, aprobada y promovida por las Naciones Unidas, se han preguntado sobre la posibilidad de desarrollo en Venezuela.

    En esta oportunidad, el informe presentado por Sinergia considera los objetivos número 4 que se refiere a educación de calidad, el número 5 que apunta a la igualdad de género, los objetivos 14 y 15 que tratan el tema de conservación del ambiente y el objetivo 17 que habla de las alianzas necesarias para el desarrollo.

    Sinergia ha hecho seguimiento a la Agenda de Desarrollo desde el año 2015 cuando fue aprobada. Han elaborado distintos informes y este que hoy presentaron es una actualización sobre los objetivos que este año fueron evaluados en el foro de Alto Nivel presentados en New York. “Precisamente los objetivos correspondientes a  educación, género, medio ambiente y alianzas para el desarrollo son la base de esta actualización  de datos sobre la situación en Venezuela, pero también sobre propuestas de como desde la sociedad civil autónoma en una voz propia y unida podemos continuar exigiendo derechos y trabajando por el desarrollo”,  expresó Van Berkel

    La presidenta de Sinergia hizo hincapié en que para que una Agenda de Desarrollo en Venezuela pueda tomar un nuevo cauce es importante no dejar de lado la situación humanitaria. Atender la realidad de las necesidades de un gran cantidad de población vulnerable dentro y fuera del país. También reconocer que este proceso debe encaminarse hacia la construcción de paz, reconocer el conflicto y empujarlo hacia una transformación positiva de resolución y para ello se necesitan instituciones fuertes con capacidad de respuesta para procesar todas las condiciones que se presentan en el país. Destacó la importancia del triple nexo para abordar estos desafíos.

    En este sentido, Jo D’Elia director de Civilis Derechos Humanos, presentó el marco conceptual del enfoque del triple nexo. La comunidad internacional avanzó hacia un nuevo marco de respuesta más global e integrador, que incluye además de la acción humanitaria y el desarrollo, la dimensión de la paz que se aplica en contextos de crisis, conflictos y fragilidades. “Nació para dar respuesta a estas situaciones por presión en los sistemas de respuesta con problemas de desbordamiento, desgaste y fallas, ante el agravamiento y prolongamiento de las crisis, conflictos y fragilidades cada vez más multicausales, interconectadas y transnacionales”, sostuvo Jo D’Elia. Su explicación más detallada, se encuentra en el informe de Hum Venezuela, a ser presentado por Civilis en los próximos días.

    Fuente Sinergia

    Descargue el Informe en este enlace

  • Amazonía por la Vida en Venezuela

    Se celebró el primer encuentro en Venezuela para impulsar esta nueva iniciativa que busca la protección del 80% de la región amazónica para el año 2025, con énfasis en el fortalecimiento de los pueblos indígenas. 

    La Amazonía se extiende por 8 países de Sur América y una región de ultramar de Francia: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. Allí, se encuentra el bosque tropical continuo más extenso del planeta, vital para la regulación y la estabilidad climática global, emporio  de altos niveles de biodiversidad y hogar de millones de indígenas. Actualmente, la Amazonía se encuentra en medio de una crisis a causa de las actividades humanas, en un punto de inflexión, lo cual hace imperativo la toma de decisiones acertadas y de acciones conjuntas  para su conservación. En este sentido, resulta esencial considerar que la gestión de la Amazonía por parte de los pueblos indígenas y la defensa de sus territorios ha demostrado ser una medida eficaz de conservación, aunque hasta ahora ha recibido muy poco apoyo de los gobiernos y la comunidad internacional. 

    Las organizaciones indígenas amazónicas, que representan a 511 pueblos ancestrales junto a sus aliados, se unen en un llamado para pedir un pacto global que logre la permanente protección del 80% de la Amazonía para el año 2025. Esta iniciativa, llamada Amazonía por la Vida, es liderada por la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) y apoyada por Stand.Earth, además de un comité directivo que reúne varias organizaciones dentro de la región y fuera de ella. La misma inició con la Moción 129 aprobada unánimemente en el Congreso Mundial de la Naturaleza, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), en septiembre del año pasado. Esta es una medida urgente para evitar superar el punto de inflexión en la Amazonía. Si la deforestación y la degradación combinadas cruzan el umbral del 20% en esta región, los científicos advierten que el sistema alcanzará un punto irreversible de sabanización de todo el ecosistema. El tiempo de actuar es ahora.

    Desde Venezuela se hace necesario establecer una coalición que impulse este esfuerzo, partiendo del intercambio de conocimientos, saberes, experiencias y realidades entre los diversos actores que hacen vida en nuestra Amazonía. En el marco de este llamado varias organizaciones indígenas, académicas y de la sociedad civil se están uniendo para proponer un plan nacional que permita lograr esta ambiciosa meta, cuyo desafío  puede apreciarse al considerar que la Amazonía venezolana comprende el estado indigena de Amazonas, Bolívar y Delta Amacuro, abarcando casi el 50% del territorio terrestre del país.

    En la región habitan al menos 31 pueblos indígenas que hacen vida y  conocen en primera línea  la realidad que acontece en sus territorios y los mayores retos para protegerlos. Dado que la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del estado Amazonas (ORPIA) es la organización miembro de COICA en Venezuela, mientras Provita es una ONG miembro tanto de UICN como de RAISG, COICA invitó a ambas a impulsar la propuesta “Amazonía por la Vida” en Venezuela. A este grupo se han sumado el Grupo de Trabajo de Asuntos Indígenas (GTAI) de la ULA, Fundación Tierra Viva, Phynatura y la Oficina de Derechos Humanos del Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho, como comité directivo del esfuerzo.

    El pasado 01 de septiembre de 2022 se celebró un taller de trabajo con representantes de varios pueblos indígenas de la Amazonía venezolana (Arawako, Baniva, Baré, Jivi, Kurripaco, Piapoco, Uwottuja, Warao, Warekena, Yabarana, Ye’kwana y Yeral). En el evento también participaron otras organizaciones indígenas (Escuela Baré, Kubawi, Kuyujani, Kuyunu, Oipus, Oiyapam, Omida, Opica, Rajia, Sidea, Unión de comunidades indígenas Warao, Unuma y Wanaaleru) de la mano con el comité directivo y otras instituciones (Handicap Internacional, IVIC, Universidad de East Anglia de Inglaterra), con la finalidad de promover la iniciativa Amazonía por la Vida en Venezuela. 

    Eligio Dacosta, Coordinador General de ORPIA, señaló que “la Amazonía forma parte de nuestra vida y cada vez son mayores los retos para mantenerla a salvo, pero parte del camino son las alternativas de vida que brindan los pueblos indígenas al territorio. Aunque no sea fácil, nada es imposible”.

    En el evento, representantes de los diferentes pueblos indígenas plantearon la situación de sus territorios, problemas y propuestas. Uno de los principales puntos tratados fueron los procesos de demarcación y autodemarcación. La constitución venezolana contempla mecanismos innovadores para su reconocimiento, que deben reactivarse. Vladimir Aguilar, Coordinador del Grupo de Trabajo sobre Asuntos Indígenas (GTAI) de la Universidad de Los Andes (ULA), mencionó que “el punto en común de todas las iniciativas es el territorio, por lo que la demarcación y autodemarcación debe ser una prioridad de la iniciativa”.

    También se discutió sobre la gobernanza y gestión territorial, manifestando que es indispensable apoyar el fortalecimiento de los pueblos indígenas, involucrando a los jóvenes como generación de relevo en la lucha por sus derechos ancestrales y asegurando la salvaguarda y autodeterminación de los pueblos en aislamiento y contacto inicial. Además, varios de los territorios son pluriticulturales, lo que hace compleja la demarcación y autodemarcación.

    Los pueblos indígenas han habitado ancestralmente la Amazonía por miles de años, conviviendo de forma armónica con todos los procesos que allí ocurren. Gregorio Mirabal, coordinador de la COICA, indicó que “cuando se habla de biodiversidad, se habla de pueblos indígenas, no puede ser separado, somos uno solo en la Amazonía”. Además, Gregorio refirió que para ellos, Amazonía por la Vida “es un llamado para ponerse de acuerdo en qué debemos hacer para salvar la Amazonía porque no es un problema de los pueblos indígenas solamente”.

    Este evento resaltó la necesidad de visibilizar los esfuerzos, que desde hace décadas los pueblos indígenas hacen para conservar y aprovechar de manera sostenible la Amazonía venezolana. También se planteó la necesidad de continuar con futuros talleres de discusión de Amazonía por la Vida en Venezuela. Lo importante es que no se está partiendo de cero, hay un camino recorrido con experiencias valiosas. Sin embargo, se debe desarrollar una estrategia que permita avanzar y alcanzar las metas de la iniciativa. Estos esfuerzos se realizarán en conjunto con los demás países y pueblos indígenas de la Amazonía.

    Próximamente, esta iniciativa continuará sumando aliados desde múltiples sectores y áreas de experiencia en el país y a nivel internacional. Todos tenemos un rol en la conservación de nuestra Amazonía en pro de cumplir el objetivo fundamental de salvaguardar al menos el 80% de la Amazonía para el año 2025. “Todos estamos llamados a defender la Amazonía, es la corresponsabilidad de la humanidad”, Anñelito Pacheco, coordinador general de la organización Kuyunu.

  • Se acelera la destrucción de los bosques naturales de Venezuela

    El informe “Bosques en desaparición: Deforestación en Venezuela 2016-2021” publicado por Clima21 lanza una alerta sobre el aumento de la deforestación en el país.

    Caracas, 5 de septiembre de 2022.  El informe muestra como la superficie de bosque deforestado en el período 2016-2020 alcanzó las 157.307 ha por año en promedio, más de tres veces la superficie del Área Metropolitana de Caracas cada año.

    Asimismo, en los últimos treinta y cinco años aumentó en un 198% de la tasa de deforestación de bosques naturales, los que habían tenido previamente menor intervención.  Esa es la tasa de deforestación más alta de la región amazónica para ese tipo de bosques.

    El informe muestra como cinco estados del país presentan una tasa de deforestación muy alta en los últimos 20 años. De ellos Bolívar y Amazonas aparecen en todo este período entre los más perjudicados, precisamente aquellos donde se ha concentrado en los últimos años la actividad minera ilegal.

    Este proceso de degradación ambiental aumenta la vulnerabilidad de la población venezolana ante fenómenos como la sequía, los eventos meteorológicos extremos, diversas enfermedades infecciosas y otras consecuencias del cambio climático. En tal sentido, Alejandro Álvarez Coordinador General de Clima21 manifestó: “Este informe es una advertencia muy clara sobre la necesidad de tomar acciones urgentes para disminuir las causas de la deforestación y evitar las graves amenazas que esta destrucción está generando sobre los derechos humanos de los venezolanos”.

    Bajo estas circunstancias, es difícil que el país pueda alcanzar las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas referidos a la conservación de los ecosistemas terrestres (ODS15).

    Entre las diversas causas de esta situación resalta la falta de voluntad y capacidad del Estado venezolano para proteger los bosques del país.

    Para superar esta situación el informe recomienda al Estado venezolano, entre otros temas, incorporar la gestión sostenible de los bosques como componente fundamental del desarrollo nacional. Igualmente se recomienda recuperar y fortalecer las instituciones ambientales del país, establecer una política de apoyo a la investigación sobre los ecosistemas boscosos del país y eliminar progresivamente el extractivismo minero como política financiera del Estado.

    El informe completo en español e inglés está disponible en Clima 21, Ambiente y Derechos Humanos

  • 139 países inician los esfuerzos para revertir la pérdida de especies

    “Construir un futuro compartido para toda la vida en la Tierra” es el lema del Día Internacional de la Diversidad Biológica 2022

    • Antes del acuerdo del Marco Mundial de la Biodiversidad, 139 países, incluyendo Venezuela, obtienen fondos para tomar medidas eficaces por la naturaleza
    • Los Gobiernos nacionales pueden pedir subvenciones del FMAM por valor de USD 300.000 para actualizar y alinear los planes de protección de la biodiversidad con el asesoramiento de expertos del PNUD y el PNUMA
    • El Marco Mundial de la Biodiversidad Post-2020, que se espera que se apruebe este año, tiene como objetivo detener y revertir la pérdida de biodiversidad en una década

    Con la pérdida de biodiversidad global a niveles alarmantes, 139 países han recibido ayuda económica para acelerar los esfuerzos para conservar, proteger y restaurar especies y ecosistemas tan pronto como se apruebe un nuevo acuerdo global, el cual se encuentra actualmente en negociaciones.

    La nueva ventana de financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), por un valor de USD 43 millones, proporcionará a los países en desarrollo los medios para implementar de manera eficaz el Marco Mundial de la Biodiversidad Post-2020 y avanzar hacia la meta de detener y revertir la pérdida de especies esta década.

    Con el apoyo técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los países participantes trabajarán para analizar y alinear sus políticas nacionales, objetivos, financiamiento y sistemas de monitoreo para tomar medidas efectivas que frenen las amenazas a la biodiversidad.

    “Al celebrar el Día Internacional de la Diversidad Biológica, este compromiso muestra que el mundo está unido al reconocer la necesidad urgente de poner fin a la destrucción de la naturaleza y la pérdida de los servicios que brinda”, afirma Elizabeth Mrema, Secretaria Ejecutiva del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB). “Esta operación temprana preparará a las partes para agilizar la acción que todos los sectores de la sociedad deben tomar para hacer realidad estas aspiraciones en los próximos 10 años”, finaliza.

    Se espera que las 196 partes del CDB acuerden, cuando se reúnan en Kunming (China) a finales de este año, el Marco Mundial de la Biodiversidad Post-2020, un plan de 10 años para detener la tasa creciente de extinciones y proteger el 30 % de las áreas terrestres y marinas.

    Carlos Manuel Rodríguez, Director Ejecutivo y Presidente del FMAM, explica que es de vital importancia que todos los países estén listos para actuar rápidamente una vez que se apruebe el nuevo marco.

    “Establecer nuestras aspiraciones es solo un primer paso, y esta próxima década requiere que corramos”, dice Rodríguez. “Al reconocer las presiones intensas sobre los países en desarrollo, así como su compromiso sin precedentes para cambiar la trayectoria de la pérdida de biodiversidad, el FMAM está poniendo a disposición estas subvenciones para acciones tempranas incluso antes de que se acuerde el nuevo acuerdo global. Los países pueden utilizar este enfoque de financiamiento de ‘vía rápida’ para actualizar sus estrategias de biodiversidad y desarrollar capacidades para cumplir con el marco. Estamos listos para continuar ayudando a las personas que gestionan ecosistemas de importancia mundial a elevar la naturaleza en su planificación y aumentar de manera rápida los esfuerzos que juntos pueden convertir los objetivos internacionales en realidad”, afirma.

    “El Marco Mundial de la Biodiversidad representa una oportunidad esencial para poner a nuestro planeta en un nuevo rumbo”, expresa la Directora Ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen. “La pandemia, sin embargo, nos muestra que no hay tiempo que perder. Esta iniciativa conjunta para acelerar la preparación de los actores nacionales demuestra que juntos estamos listos para poner la naturaleza en el centro de la toma de decisiones sobre nuestro futuro, el cual compartido”, finaliza Andersen.

    “Necesitamos crear una red de seguridad planetaria poniendo la naturaleza en el centro de nuestras economías y marcos de desarrollo globales, nacionales y locales. La naturaleza sustenta la mitad de los trabajos y medios de vida del mundo, es la base de la seguridad alimentaria y del agua, y es esencial para abordar la crisis climática. Invertir en acciones tempranas sobre la naturaleza es una triple victoria para las personas y el planeta”, explica el Administrador del PNUD, Achim Steiner.

    El Marco Mundial de la Biodiversidad Post-2020 se encuentra actualmente en la etapa final de negociación, con la cuarta y última reunión del grupo de trabajo de composición abierta sobre el marco que tendrá lugar del 21 al 26 de junio en Nairobi (Kenia).

    Acerca del FMAM
    El Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) es el fondo multilateral más grande que trabaja para permitir que los países en desarrollo inviertan en la naturaleza. Apoya la implementación de convenciones ambientales internacionales sobre biodiversidad, cambio climático, productos químicos y desertificación. Desde 1991, ha proporcionado más de USD 21.700 millones en subvenciones y financiamiento combinado y ha movilizado USD 119.000 millones adicionales en co-financiamiento para más de 5.000 proyectos y programas. A través de su Programa de Pequeñas Donaciones (SGP por sus siglas en inglés), el FMAM ha apoyado más de 26.000 iniciativas comunitarias y de la sociedad civil en 135 países.

    En Venezuela, financia proyectos a través del Programa de Pequeñas Donaciones, el cual está apoyando – entre otros – al Proyecto Comunidad Resiliente que ejecuta Fundación Tierra Viva en la Parroquia Canoabo, Municipio Bejuma, estado Carabobo.

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