Boletín El Tuqueque Nº 8 (2003). Alejandro Álvarez Iragorry.

Por Alejandro Álvarez Iragorry

En 1979 Maritza Pulido inició en Venezuela un programa vacacional que cambiaría el panorama de la educación ambiental en Venezuela. Equipada con su profesión de teatrera, sensibilidad, audacia y una enorme dosis de terquedad, construyó un modelo educativo basado en una extraordinaria mezcla de ingredientes: el juego, el afecto, la creatividad, el trabajo al aire libre y la valoración de la naturaleza.

En Juegos Ecológicos, como se llamó esa experiencia, se ensayaron por primera vez en el país estrategias tales como la interpretación significativa de los elementos ambientales, los juegos cooperativos, la educación en valores, el trabajo con la “ecología interna” la valoración del ambiente urbano, entre otros. Este trabajo fue reconocido en 1991 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) con el premio Global 500.

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